lunes, 18 de junio de 2012

Somos idiotas...

Leo las portadas de los periódicos y me indigno viendo como desde la inmensa mayoría de los rotativos se insulta a nuestra inteligencia. Resulta que las elecciones griegas las han ganado los defensores del euro, como si Syriza, el partido de la "izquierda radical" griega no llevara toda esta campaña y la anterior diciendo que su objetivo es permanecer en el euro. Sin embargo, el discurso oficial de que Syriza son extremistas peligrosos que ponen en peligro la moneda única, se hace valer incluso dentro de la mente de los propios griegos, que lejos de rechazar las injustas e inútiles medidas impuestas por la Troika, han terminado votando a la derecha.

No se ven sin embargo titulares (salvo quien lea en internet la columna de Ignacio Escolar, o algún otro medio digital de izquierdas), donde se lea la verdadera noticia: que los estafadores y corruptos que, con la ayuda de la empresa en la que trabajaba el actual director del BCE, falsearon las cuentas griegas para entrar en el euro, sembrando las semillas de la tragedia actual, son los que han ganado estas elecciones, y lo que es peor, que es esta una victoria auspiciada desde el chantaje y aplaudida por los gobiernos y organismos neoliberales europeos. 

Los periodistas españoles, al igual que sus lectores, no parecen tener en la cabeza ningún atisbo de pensamiento crítico sobre lo que escriben. De esta forma, tenemos que:
  • Syriza es un partido extremista, como si fueran el reverso izquierdista de los neonazis de "Amanecer Dorado", a pesar de que cualquiera que lea su programa verá propuestas más que razonables. Es un programa que podría haber firmado el PSOE cuando se presentó a las primeras elecciones tras la dictadura, cuando aún era un partido de izquierdas.
  • Syriza, además, quiere sacar a Grecia del euro. Da igual lo que diga Syriza al respecto.
  • Según algunos medios, la prima de riesgo en España está por encima de 500 puntos por culpa de los Griegos, que votando a la izquierda nos pueden mandar a un infierno en la tierra. Nada tiene que ver en eso el pufo de Bankia o con los bandazos, improvisaciones y mensajes contradictorios de un gobierno absolutamente inepto. Tampoco sus mentiras, ya que son "el gobierno de la generación de confianza". La culpa de todo la tienen los griegos, la herencia de Zapatero y, por supuesto, los “perroflautas” del 15M y los antipatriotas que silban en los estadios deteriorando la "Marca España".
  • Cuando gana la derecha en Grecia, la prima de riesgo sube hasta rozar los 590 puntos, con la rentabilidad del bono español al 7,25%. Nadie parece plantearse que quizás el problema no era que pudiera ganar la izquierda en Grecia después de todo. Nadie se plantea que, al igual que en la fábula de la rana y el escorpión éste picaba a la rana que le llevaba a sus espaldas a la otra orilla del río aunque así morirían los dos, en la naturaleza de “los mercados” está el buscar el máximo beneficio inmediato, aunque sea a costa de agravar una crisis que amenaza con llevarse todo por delante. Por supuesto que a “los mercados” (las grandes fortunas y los grandes bancos y empresas financieras) les gustan las políticas de la troika: el despido barato, las privatizaciones, el desmantelamiento del Estado del Bienestar, pero ¿Qué incentivo tienen para no seguir especulando pese a estas medidas, si con ello obtienen más beneficios?
  • La -mal llamada- austeridad es necesaria e imprescindible. Da igual que desde que en 2008 empezara la crisis, no haya ni un sólo caso de pais en dificultades que haya mejorado aplicando semejantes medidas. Es más, todos los que se ha visto obligados a tomarlas, están hoy mucho peor que entonces.
  • La justificación de porque cuanto más se recorta, peor va la economía de un país, es que aún no se ha recortado lo suficiente. A nadie parece chirriarle en la cabeza este argumento.
  • El PSOE sigue siendo "la izquierda" a pesar de que gobernó muchos años con una política económica de derechas. Los de IU son unos comunistas descerebrados, a pesar de que es difícil encontrar alguna predicción sobre los desastres que traería Masstritch, la ultra-liberalización económica de la Europa de los mercaderes, la falta de unión política en Europa, o la construcción deficiente del euro, que no se haya visto cumplida.
Y no sólo es un problema de los periodistas y los propios ciudadanos. Mientras que la práctica totalidad de los economistas no adeptos de la "secta" neoclásica, encabezados por los Nobel Kugman y Stiglitz,  llevan meses, si no años, advirtiendo de que las medidas de austeridad generalizadas no son la solución a la crisis, los gobiernos europeos en bloque se empeñan en seguir la senda marcada por Merkel y compañía sin ofrecer más que tímidas resistencias. Queda por ver si, tras la esperanza fallida de Grecia, la Francia de Hollande es capaz de forzar un cambio de rumbo suficientemente intenso como para salir del agujero que estamos cavando.

Con todo esto, no me queda otro remedio que aceptar la verdad: Si nos creemos todo lo que nos dicen sin rechistar, es porque realmente somos idiotas...